2.8.09

Formulatis et detalia

Apuraba mi bourbon mientras terminaba una deliciosa novela de Arthur C. Clarke (me gusta que sendos placeres terminen al mismo tiempo) cuando descubrí una pequeña fórmula literaria empleada por aquel, que calculo ya habrá sido usada muchas veces y no me di cuenta.
Consiste en relatar todo lo que sucede, diciendo que está todo bien, que no hay peligro, que todo sale como se espera, que está todo calculado y que no hay riesgo de nada. Así, tras severos párrafos de bonanza a lo teletubbie, se shockea al lector con un peligro inesperado y tal vez, mortal.

Adjunto un ejemplo, para la plebe:

"El Sr. Arzuaga se levantó esa mañana, a la hora justa, ni muy tarde ni muy temprano. Se dispuso a ir al baño, a cepillarse los dientes; tarea que realizó a la perfección sin ningún imprevisto. Tras el enjuague bucal, dirigióse a la cocina, a preparar sus inefables tostadas matutinas. Revisó el pan: estaba bien. Abrió la heladera, sacó el frasco de mermelada; por un momento pensó que no podría abrirlo, que estaba cerrado muy fuerte, pero... no, falsa alarma, lo abrió sin problemas. Disfrutó así de una, dos, tres tostadas con mermelada. Le cayeron muy bien al estómago, a pesar de estar recién levantado minutos antes. Antes de salir de casa, pensó haber extraviado las llaves, pero allí estaban aguardándolo en la tranquilidad del bolsillo de su saco. Abrió sin problemas la puerta, que se deslizó por como sobre manteca, suave y plácidamente, casi como diciendo "que bello es vivir cuando todo sale bien"; increíblemente, al momento de cruzar la puerta, el Sr. Arzuaga muere de combustión humana espontánea. Sus cenizas ahora recorren el viento, más libres aun que las palomas, pues incluso estas están atadas a su destino."


Espero que se haya entendido lo que quise decir.

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